
El que escribe a las once, mañana pide cita en otro taller.
Un agente que contesta el WhatsApp de tu taller a cualquier hora, mira tu agenda de verdad y cierra la cita. Sin inventarse precios y sin sonar a robot.
Contesta tu WhatsApp a cualquier hora y cierra la cita.
Con tu número de siempre · Sin programar nada · Tú entras cuando quieras
Así de aburrido. Y así de útil
Las once menos cuarto. El cliente pregunta, el agente responde con lo que hay en tu programa y la cita queda puesta. Nadie ha tocado el móvil.
El cliente pregunta y la cita queda puesta. Sin que nadie toque el móvil.
Fíjate en esto
- Se presenta como el asistente del taller. No engaña a nadie.
- Pide matrícula y kilómetros antes de proponer nada.
- Cuando le preguntan el precio, no lo cierra: explica por qué.
- Ofrece huecos que existen de verdad, no «te confirmo mañana».
- Y avisa del recordatorio, que es donde se caen las citas.
No es un chat pegado a la web. Está dentro del programa.
Por eso puede dar una cita en vez de prometerla, decirte por dónde va un coche y avisar cuando está listo. Y por eso atiende también lo que traen tus campañas: el que llega de un anuncio entra por el mismo sitio, sale con cita y queda anotado con su origen. Un bot que no ve tu agenda solo sabe dar conversación.
Atiende también lo que traen tus campañas. Un bot que no ve tu agenda solo sabe dar conversación.
Los mensajes que recibes cada día
Siempre son los mismos. Y siempre los contesta la misma persona: tú.
Siempre son los mismos. Y los contestas tú.
Mira tu agenda y cierra la cita.
No promete un hueco que no existe ni te deja a ti la tarea de confirmarlo. Consulta la agenda real del negocio, ofrece los huecos que hay y reserva el que elija el cliente. Cuando cuelga, la cita ya está puesta.
No se inventa un precio.
Es la pregunta que arruina a los bots genéricos: sueltan una cifra, el cliente viene con ella en la cabeza y luego hay discusión en el mostrador. El nuestro explica de qué depende, pide matrícula y kilómetros, y deja el presupuesto para cuando hayáis visto el coche.
Lo sabe, porque lee tu stock.
En un concesionario es la pregunta de cada noche. El agente mira la ficha del vehículo: si está reservado lo dice, y si se vendió ofrece dos parecidos en vez de dejar la conversación muerta. En un taller, la misma mecánica sirve para «¿cómo va mi coche?»: lee la orden de trabajo y avisa solo cuando está listo.
Ahí se pierden los clientes.
La mitad de los mensajes entran fuera de horario, cuando la persona por fin se sienta en el sofá. Si nadie contesta hasta mañana a las nueve, para entonces ya ha escrito a otros dos talleres o ha visto otros tres coches. Contestar al momento no es comodidad: es quedarte la venta.
La campaña la atiende él.
Pagas por que alguien haga clic y luego el mensaje se queda sin contestar dos horas. Aquí no: el que llega de un anuncio lo atiende el agente al momento, sale con cita y queda anotado de qué campaña vino. Así sabes qué anuncio trae coches y cuál solo trae clics.
Sabe cuándo callarse.
Un cliente enfadado, una avería rara, una reclamación. En cuanto la conversación se sale de lo suyo, te la pasa con todo el hilo leído para que no tengas que preguntar otra vez qué pasaba.
Lo que no va a hacer
Un agente que hace de todo es un agente que un día dice lo que no debe. Estos son los límites, y están puestos a propósito.
El que hace de todo, un día dice lo que no debe.
No cierra precios sin ver el coche
Da orientación y pide los datos, pero el presupuesto sale del taller. Nadie discute luego en el mostrador por una cifra que soltó un robot.
No se inventa nada
Responde con lo que hay en tu programa: tus servicios, tu agenda, tu historial. Si no lo sabe, lo dice y te pasa la conversación.
No es un menú de opciones
Nada de «pulse 1 para citas». Entiende lo que le escriben, con las faltas y los audios que manda la gente de verdad.
No suplanta a nadie
Se presenta como el asistente de tu negocio desde el primer mensaje. Quien escribe sabe con qué está hablando.
No se programa. Se le cuenta
Nos dices cómo trabajas y el agente habla como tu negocio. No hay que montar flujos, ni escribir respuestas una por una, ni saber nada de informática.
Nos dices cómo trabajas y ya habla como tu negocio.
Lo que vendes
Tus servicios o tu stock
En un taller, tus servicios y cuánto tardas en cada uno. En un concesionario, los coches que tienes y su ficha. De ahí sale todo lo que contesta.
Tus horarios
Cuándo abres y cuándo no
Incluidos los sábados, las vacaciones y ese día que cierras a mediodía. No prometerá lo que no puedes cumplir.
Cómo trabajas
Tus normas, no las nuestras
Si pides matrícula siempre, si aceptas coches sin cita, si el presupuesto se da sí o sí viendo el coche.
El tono
Que suene a ti
De tú o de usted, más seco o más cercano. Un taller de barrio no habla como un concesionario oficial.
Eso es todo. Lo rellenamos contigo en la puesta en marcha y el agente empieza a contestar. Y si mañana cambias de opinión —subes un precio, cierras en agosto, quieres que sea más directo— se cambia en un minuto, sin tocar nada raro y sin esperar a que lo haga un técnico.
La atención es uno de los cinco. Vienen los otros cuatro.
El agente contesta y cierra la cita, pero esa cita tiene que entrar en una agenda, convertirse en una orden de trabajo y acabar en una factura. Eso es el sistema completo: gestión, captación, atención, citas y posventa, de la misma empresa.
La cita tiene que entrar en una agenda y acabar en una factura. Eso es el sistema entero.
01¿Funciona con mi número de WhatsApp de siempre?
Sí. Se conecta al número de siempre, no a uno nuevo que nadie conoce. Tus clientes siguen escribiendo al mismo sitio y tú sigues viendo las conversaciones.
02¿Y si contesta una burrada?
Trabaja con los datos de tu negocio, no con lo que se le ocurra: tus servicios o tu stock, tu agenda y la ficha del vehículo. Tiene prohibido cerrar precios y diagnosticar averías, que es donde los bots meten la pata. Y todas las conversaciones las ves tú.
03¿Puedo entrar a mitad de una conversación?
Sí, cuando quieras. En cuanto escribes tú, el agente se aparta y no vuelve a intervenir en esa conversación salvo que tú lo digas.
04¿Hace falta tener el programa de gestión?
Para lo bueno, sí. Un bot que no ve tu agenda solo sabe dar conversación; el valor está en que reserve la cita de verdad y sepa por dónde va cada coche. Por eso va dentro del sistema y no suelto.
05¿Cuánto tarda en estar funcionando?
Entra en los siete días de puesta en marcha, y de ese tiempo lo tuyo es un rato: contarnos tus servicios, tus horarios, tus normas y cómo quieres que hable. Del resto nos ocupamos nosotros. No hay que programar nada ni montar ningún flujo.
06¿Y si mis clientes prefieren hablar con una persona?
La tendrán. El agente se ocupa de lo repetitivo —horarios, citas, estado del coche— para que tu gente tenga tiempo de atender bien lo que sí importa. Nadie se queda sin hablar con alguien.

Empecemos.
Veinte minutos por videollamada. Nos cuentas cómo trabajas hoy y te enseñamos el sistema con tu caso.
